Los rumores recurrentes, las noticas infinitas, el run-run inagotable, así se podría definir el culebrón que pone a Steve Jobs, CEO de Apple en la picota siempre que tiene un achaque o alguien ve temblar los cimientos de la empresa de la manzana. El caso es siempre el mismo, buscan un sucesor, un nuevo guía, una nueva cabeza visible y carismática.
Los resultados financieros son tan buenos que el temor a que todo eso se desmorone cuando está en su punto álgido hacen que los culos de los directivos e inversores estén inquietos porque mucha gente cree que la marca debe su prestigio en gran medida al visionario creador del iPad. Tendrán que hacer una campaña muy suave y bien calculada si quieren destituirle sin armar escándalo y sin que repercuta en las ventas.
¿Cómo lo harán? El caso es que Steve Jobs está en el punto de mira, ser tan influyente… a veces no es bueno












